
La amistad supera barreras, países y comunidades.
A veces no es necesario saber de una persona cada día, cada momento o cada hora. Simplemente vas sabiendo que le va bien, que te recuerda y que tú la recuerdas esté donde esté. Como bien expresó Antoine de S.Exupéry en su libro El Principito:
- Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso. Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…"
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