
Escribo. De repente despertar en una casa ajena y sin recordar absolutamente nada. La he líado. Mente puramente blanca. Resaca. Me gustaría poder irme a otro país, sola, durante un tiempo. Rehacer vida y desconectar de todo. Lo que más me duele de este verano es el no poder volver a irme a trabajar fuera. Todas mis expectativas de vía escape han sido desechadas esta mañana. La he cagado en unas letras tan mayúsculas que no caben ni en un a-cero. Si el plan sigue de esta forma, mis perspectivas de verano serán fustradas. Stop. A partir de ahora he de centrarme asombrosamente. Ser positivamente egoísta. La persona que mejor me entiende soy yo. Me gusta hablar conmigo misma y, sobretodo, reflexionar y pensar. Me gustan los gatos. Me entienden y yo les entiendo. Mi madre siempre me ha dicho que soy demasiado independiente. Lo sé. Es un aspecto negativo que tengo. Algún día lo mejoraré. Tú también me gustas, eres independiente. Es una contradicción. También me gusta la arquitectura. Pero no me gusta para nada que la gente la tenga tan olvidada. Tan sólo ven la pintura, la escultura, el cine y la música. La arquitectura es considerada un arte. Pienso que es muchísimo más. Nuestra vida se centra en la arquitectura. Repelo a la gente que habla por hablar de ella sin saber. Incultos.
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