dimanche 30 novembre 2008

01:50

Cuando se despertó, no recordaba nada de la noche anterior..


- Demasiadas cervezas - dijo al ver mi cabeza al lado de la suya, en la almohada... y la besé otra vez.
Pero ya no era ayer, sino mañana.
Y un insolente Sol, como un ladrón, entró por la ventana.
Desnudos, pero extraños, nos vió (ya roto el engaño de la noche) la cruda luz del alba.
Era la hora de huir y se fue sin decir: "llámame un día".
Los besos que perdí por no saber decir: "te necesito".


Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.

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